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CRÓNICA
Gustavo
de Arístegui, portavoz del PP en la Comisión de Exteriores
del Congreso, participó en una Cena Coloquio del Foro
Pallanka
Gustavo
de Arístegui, portavoz del Grupo
Popular en la Comisión de Asuntos Exteriores del
Congreso de los Diputados y destacado experto en asuntos
relacionados con Oriente Próximo participó
en un Cena Coloquio organizada por el Foro de Debate
Pallanka, en la que analizó los diversos aspectos
relacionados con el conflicto de Irak. Licenciado en
Derecho por la Universidad Pontificia de Comillas (ICADE),
Gustavo de Aristegui es funcionario de la Carrera Diplomática
y ha ocupado los cargos de Jefe de Servicio en la
Dirección General de Política Exterior para Europa,
Director General de próximo Oriente, y Director General de
África y Medio Oriente, además de ostentar las segundas
jefaturas de las Embajadas de España en Trípoli (Libia) y
Ammán (Jordania). Antes de ser nombrado Diputado del
Partido Popular por Guipúzcoa, fue Director del Gabinete
del Ministro del Interior. Además, es comentarista habitual
de asuntos internacionales en diversas cadenas de radio y
articulista de periódicos como El
Mundo o La Razón.

ENTREVISTA
Entrevista
con Gustavo se Arístegui, Portavoz del Grupo Popular en la
Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los
Diputados, publicada por el Diario palentino
"Para
lograr un desarme completo y veraz hay
que
seguir presionando a Iraq"
Mercedes
garcía / Palencia
Gustavo
de Arístegui tenía previsto dar ayer una conferencia en
Palencia bajo el título Iraq: ¿La tercera guerra del
Golfo?, organizada por Pallanka, que finalmente tuvo que
suspender al tener que comparecer por la tarde en el
Congreso. Nada más intervenir puso rumbo a Palencia para
poder compartir una cena-coloquio con los palentinos que
habían mostrado interés en escucharle.
El
destino nos ha impedido oír su visión sobre Iraq...
-
¿Qué iba a contar?
-
Mi intención era hablar de la nueva geopolítica en Oriente
Medio, como consecuencia de muchos fenómenos. En primer
lugar me iba a referir al azote del islamismo radical, como
contrapuesto al Islam, el islamismo es una ideología
totalitaria y opresiva y el Islam es una religión de paz y
de tolerancia. La conclusión es que la asignatura pendiente
de Europa y Occidente es la correcta comprensión de una
relación estable, creíble, justa y equilibrada entre el
Islam y el mundo islámico, y que tengamos claro que no
todos los musulmanes son islamitas. Hay que huir la
islamofobia.
-
¿Qué mensaje lanzó ayer en su intervención en el
Congreso?
-
Intervine en nombre de la mayoría del PP para hacer un
desglose de la situación sobre Iraq, que se resume diciendo
que el gobierno es partidario -como el que más- de la paz.
Pensamos que para lograrla hay que seguir ofreciendo
presión diplomática y política sobre Iraq para lograr un
desarme verificable. En segundo lugar manifestamos que
estamos todavía en una fase de presión política y
diplomática y sólo cuando ésta no de frutos será cuando
tengamos que hablar de ulteriores fases. No hemos roto el
consenso, porque los grupos mayoritarios de la Cámara
estamos de acuerdo en que el fin de la presión diplomática
y política es desarmar a Iraq, y eso es prioritario porque
ayudaría a garantizar la paz y la estabilidad en una de las
regiones más convulsas del planeta.
-
¿Cómo justifica el portavoz del PP en la Comisión de
Exteriores el apoyo a EEUU?
-
No estamos justificando un ataque estadounidense, estamos
justificando la presión al régimen de Iraq para que se
desarme. Estamos pidiendo que de las 46 resoluciones que se
han aprobado de Naciones Unidas con respecto a Iraq -20 de
las cuales establecen condenas y obligaciones, entre ellas
está su desarme- se comprueben. Hay que puntualizar que no
se trataría de un ataque preventivo en absoluto sino de una
intervención militar relativa, si es que se produce. Porque
hay que recordar que la paz no se consigue con claudicación
hacia dictadores que están armados. Se ha llegado a decir
que España podría estar buscando un apoyo exterior en la
lucha contra ETA,
-
¿Tiene sentido?
-
Es una conclusión aventurada, ya que España cumple con sus
obligaciones internacionales, y tanto la oposición como la
mayoría estamos de acuerdo con que Iraq tiene que
desarmarse, y eso lo podemos conseguir con la presión. El
fin de todo esto no es la vuelta de los inspectores, sino
que ellos sean un medio para conseguir un fin, por lo que
nosotros como país responsable y con una de las diez
primeras economía del mundo tenemos la obligación de
apoyar toda la iniciativa que garantice la paz.
-
¿Qué le parece la actitud de la oposición?
-
Creo que están convirtiendo la discusión sobre Iraq en un
eje principal de oposición, y se trata de una cuestión
esencial de política exterior, en este ámbito tiene que
reinar el consenso . Nos gustaría lograr una posición
común con los partidos mayoritarios, que podríamos llevar
al seno de la UE, de la OTAN y del Consejo de Seguridad de
Naciones Unidas. La mayoría empezamos a oír hablar de Bin
Laden el 11 de septiembre, pero tengo entendido que usted
sabía perfectamente quién era mucho antes. Yo le llevaba
siguiendo muy de cerca desde hace muchos años, empecé a
leer sus declaraciones y sus discursos el año 93 y en 1995
publiqué un artículo en la Revista de Política Exterior
en la que de decía que era uno de los principales
financieros de la redes terroristas islamitas, y que había
ido captando combatientes que los exportaba a Afganistan. Lo
señalé como una de las amenazas para el islam y para
occidente. Es difícil encontrarle, porque es como buscar
una aguja en un océano. No obstante , creo que occidente no
debe obsesionarse con una sigla o una persona, la verdadera
amenaza no es Al Qaeda o Bin Laden, que eventualmente serán
desmantelados, el verdadero combustible del terrorismo es la
ideología islamita radical.
-
¿Cuándo se van a restablecer definitivamente nuestras
relaciones con Marruecos?
-
España ha hecho esfuerzos claros por demostrar que nuestra
postura no era agresiva sino de mano tendida, pero sin
renunciar a la defensa legítima de nuestros intereses. Ya
comentamos que no estábamos a favor de los hechos
consumados, que no estábamos dispuestos a hablar sobre la
soberanía de Ceuta y Melilla y que nuestra postura sobre el
Sáhara no había variado en absoluto. Creo que nuestro
mensaje ha ido calando, hemos reconocido su evolución
política.
-
¿Nos ha hecho aprender internacionalmente el Prestige?
-
Hemos buscado soluciones a tres niveles, en primer lugar con
nuestros vecinos -Italia y Francia- con los que hemos
llegado a un acuerdo para adelantar la prohibición de
navegación en nuestras aguas de barcos monocasco. Además
lo hemos hecho en el ámbito internacional, en todos los
organismo relacionados con el derecho marítimo, y en el
ámbito comunitario.
-
¿Qué va a suponer para España la ampliación de la UE?
-
Significa contribuir al final de una división terrible como
consecuencia de la última Guerra Mundial y de la dictadura
comunista. En términos materiales tenemos cien millones de
consumidores más, que cada vez serán más ricos y querrán
consumir productos de calidad como los de nuestro país. Es
una gran oportunidad de progreso tanto para ellos como para
nosotros. Usted es hijo del que fuera embajador español en
Oriente Medio y que además murió asesinado,
-
¿Le marcó su trayectoria?
-
Sin duda, y por eso me considero un marcado pacifista. Mi
padre murió en una guerra y el peor enemigo de la guerra es
el que ha tenido una víctima directa como consecuencia de
ella. A mí me preside el ánimo de paz, pero en el caso
Iraq creo que será a través de la firmeza como
conseguiremos la paz. Yo tengo dos sueños, la paz y la
convivencia en el País Vaco y en Oriente Próximo. Trabajó
al lado de Mayor Oreja en el Ministerio del Interior, quién
es su favorito para sustituir a Aznar. El PP es uno de esos
raros ejemplos que tiene dos docenas de personas del máximo
nivel que pueden ejercer cualquier responsabilidad de
Gobierno, y los candidatos que están señalados son todos
de gran capacidad. Usted es diplomático de carrera,
-
¿Es cierta la imagen idílica que tiene esta profesión?
-
Los diplomáticos de carrera somos funcionarios del Estado
que servimos a los españoles en el extranjero, generalmente
en países complicados y alejados de ese glamour que rodea
al tópico. Tenemos 200 representaciones en el mundo; 110
embajadas y 80 consulados. Es una tarea complicada y la
muerte de mi padre demuestra que no siempre es tan idílico.

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