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CRÓNICA 

 

Ana Botella asegura que en la relación de pareja ya no vale el ¿te ayudo?


La mujer del presidente del Gobierno ofreció una charla en el Foro de Debate Pallanka, en la que lamentó que a las jóvenes se les ha enseñado a estimar más la carrera profesional que el oficio de madre, «en un afán de reconocimiento de aptitudes y de igualar su situación al rol masculino».

Con puntualidad inglesa llegaba Ana Botella al hotel Rey Sancho de la capital, donde la esperaba la cúpula del PP al completo y más de quinientas mujeres ansiosas de escucharla y, sobre todo, de verla.

 La mujer del presidente, que llevaba un vestido y chaqueta a juego color verde agua marina, no defraudó. Pronunció un discurso cercano en el que destacó los logros conseguidos por la mujer en los últimos años, reconociendo -no obstante-que aún quedaba mucho por hacer.

 «La mujer española es una fuerza que despunta, ya que poco a poco está logrando romper la barrera de cristal que todavía existe a la hora de alcanzar los cargos directivos y ejecutivos en las empresas», matizó la esposa del presidente, tras recordar que en los últimos seis años se habían incorporado al mercado laboral 1.700.000 mujeres y la tasa de paro había bajado un 30 por ciento.

 Lamentó, no obstante, que a las jóvenes de hoy se les haya enseñado a estimar que la carrera profesional es más valiosa o apacible que el oficio de ser madre, «en ese afán de reconocimiento de las aptitudes de la mujer y de igualar su situación al rol masculino».

 De ahí que para la primera dama sea importante que el hombre del siglo XXI también asuma una responsabilidad en casa. «En el hogar de pareja ya no vale la consabida pregunta ¿te ayudo? porque colaborar y compartir centran las relaciones de hombre y mujer».

 

 

 

ENTREVISTA

Entrevista con Ana Botella publicada por el Diario Palentino

 

«El hombre es el que tiene que cambiar ahora su papel dentro de la familia»


Ana Botella nació en Madrid hace 48 años en el seno de una familia de 13 hijos. Se licencio en Derecho y desde entonces ha trabajado para la Administración. Conoció a su marido en el viaje de fin de carrera por Atenas, Roma y Estambul y al poco tiempo - con 23 años- se casó. No le duele en prendas reconocer que los primeros años de matrimonio era ella quien mantenía a la familia, compuesta hoy ya por tres hijos. Aunque es militante del PP desde hace 20 años no se ha planteado su participación en política; como sí disfruta es colaborando con entidades solidarias.

 

Ana Botella fue la protagonista del Foro de Debate Pallanka, donde pronunció  una charla titulada «La mujer en la España del siglo XXI» que tuvo lugar  en el hotel Rey Sancho de la capital. En esta entrevista reconoce -entre otros muchos asuntos- que no piensa aún en el día en que abandone La Moncloa,  pues su máxima es «vivir el momento».

 ¿Considera que hay una integración real de la mujer en el mercado laboral?

 Ha avanzado mucho porque el proceso tiene sólo 25 años y en el resto de Europa empezó antes. La igualdad jurídica de la mujer en España no se produce hasta las últimas reformas democráticas, por lo que es cierto que todavía falta camino por recorrer para conseguir una igualdad real.

 ¿Piensa que las medidas que se van a poner en marcha para conciliar la vida laboral con la familia son suficientes de cara a aumentar el número de hijos por familia?

 Son muy importantes, porque por primera vez se ha hecho un plan integral de apoyo a la familia.

 Uno de los aspectos fundamentales sobre los que ha incidido el Gobierno es la creación de empleo, como demuestra el hecho de que en seis años se hayan creado 3.600.000 puestos de trabajo. Además, ha habido años en que el empleo creado en España ha sido la mitad del registrado en toda la Unión Europea y esto, sin duda, ha facilitado el acceso de la mujer al mercado laboral. Ésta es una medida social muy importante.

 Por otra parte, la Ley de Conciliación de la vida familiar y laboral introdujo una medida importante hace dos o tres años, como es ofrecer al padre la posibilidad de que él también pueda disfrutar del permiso maternal.

 Ahora además se va a poner en marcha otra medida aún más significativas, como es la exención del pago a la Seguridad Social durante dos años cuando una mujer haya tenido un hijo. Asimismo, también habrá una ayuda a las mujeres con hijos menores de tres años. Todas estas medidas favorecerán el aumento de la tasa de natalidad, ya que ahora mismo tenemos la más baja del mundo.

 ¿Cuando su marido deje La Moncloa se ha planteado volver a trabajar?

 Sin duda. Soy licenciada en Derecho y Ciencias Sociales y trabajaba en la Administración pública y en los últimos años, además, también hacía un programa para una cadena privada de televisión.

 ¿Cómo se puede acabar con la violencia contra las mujeres?

 Yo creo que, sobre todo, con educación. El maltrato a las mujeres no se produce en un sólo sitio del mundo, ni en una sola cultura ni tampoco entre gentes de un mismo nivel social o económico. Desgraciadamente, el maltrato con las mujeres ha existido siempre y aún se sigue produciendo.

 En España todos los años mueren mujeres y hombres, por lo que considero que es fundamental la educación de los niños y niñas.Todos deben tener claro que nadie es propiedad de nadie.

 Aún le quedan casi dos años para abandonar el palacio de La Moncloa pero qué balance hace de esta etapa.

 Yo soy militante del Partido Popular desde hace muchos años y, como cualquier obra humana, todo es mejorable, pero considero que el balance es positivo.

 Para mí personalmente ha sido una experiencia muy interesante, he aprendido mucho, he tenido la oportunidad de conocer problemas muy diversos y de ayudar en determinadas cosas. Además me he encontrado a mucha gente interesante, que de otra manera no hubiera conocido.

 ¿A quién destacaría de todas esas personas?

 Me resultaría muy difícil, probablemente a muchas personas anónimas. Hay mucha gente en el mundo que hace labores que no se ven y que son dignas de admiración. Quizá entre las personas que más admiración me ha causado está Vicente Ferrer.

 ¿Comparte la decisión de su marido de estar al frente del Gobierno de la nación un máximo de ocho años?

 Sin duda, yo creo que es una decisión muy meditada y que va a ser buena para todos.


 ¿Le va a dar pena salir de La Moncloa?

 Bueno, yo procuro vivir siempre el presente, todo esto serán recuerdos que me queden acumulados. Cuando termine esta etapa es evidente que tendré nostalgia de lo que acaba pero, a su vez, me ilusionará lo que comienza. La vida siempre es así.

 ¿Cómo ve el papel de la mujer en la política actual?, ¿está a favor del sistema de cuotas?

 No estoy de acuerdo con el sistema de cuotas, porque tanto las mujeres como los hombres deben llegar cada uno a donde pueda en función de su valía.

 ¿Se ha planteado usted dedicarse a la política, como han hecho las mujeres de otros ex-presidentes?

 Hasta dentro de un año no tomaré ninguna decisión de lo que voy a hacer en el futuro.

 ¿Cabe entonces esa posibilidad?

 De momento, voy a vivir el presente y el futuro ya lo decidiré.

 ¿Deja su marido que le asesoren?

 Bueno yo hablo con mi marido de todo, como cualquier mujer que lleva 25 años casada. Pero en política la situación es distinta, ya que habitualmente mi marido -como cualquier político- lo que hace es escuchar a todos los que tiene alrededor y luego él toma la decisión.

 Hay que tener en cuenta que las decisiones de cada uno son siempre individuales, basadas en la responsabilidad de uno mismo y yo siempre soy respetuosa con la persona que adopta una decisión.

 ¿Cree que el futuro candidato del PP está entre Rajoy, Mayor Oreja o Rato?

 Afortunadamente el Partido Popular tiene a muchas personas capacitadas y los órganos del partido decidirán quién es el candidato ideal cuando llegue el momento.

 ¿Qué opina de la convocatoria de huelga general?

 Yo creo que hay que preguntarse si hay motivos para esa convocatoria. Las organizaciones sindicales deberían meditar seriamente si realmente hay razones.

 ¿Y usted personalmente qué opina?

 Yo creo que la situación ahora mismo está bastante mejor que hace cinco años. Hay que tener en cuanta solamente el número de puestos de trabajo que se han creado y el crecimiento que ha experimentado el número de afiliados a la Seguridad Social, ya que incluso se han batido récords históricos. Cada uno se debería preguntar asi mismo si las medidas que se van a poner ahora en marcha son causa de la convocatoria.

 Aunque aún no se ha iniciado en política sí ha desarrollado con tesón la labor solidaria, ¿cómo va su colaboración con Mensajeros de la Paz?

 Procuro hacer lo que puedo, porque también colaboro con otras organizaciones. Tengo que reconocer que es una tarea que me produce mucha satisfacción.

 ¿Viene con frecuencia a Castilla y León? ¿Qué es lo que más admira de esta tierra?

 Voy con cierta frecuencia. Lo que más admiro de esta tierra es, sin lugar a dudas, el carácter de sus gentes. Los castellanos y leoneses son personas trabajadoras, sinceras y tienen una excelente dimensión de España en su conjunto.

 Yo además tengo muy buenos recuerdos unidos a Castilla y León, ya que mi hijo nació en Valladolid, donde me quedan muy buenos amigos al igual que en Palencia.


 ¿No cree que los castellanos y leoneses son quizá demasiado conformistas?

 Bueno yo no me atrevería a decir eso, Castilla ha sido muy importante en España.

 ¿Qué conoce de Palencia?

 Palencia tiene, por ejemplo, el mejor románico de España. Y es una pena que sea tan poco conocido, porque tiene una ruta por el norte de la provincia preciosa.

 En Palencia capital está también una de las joyas del románico, la Catedral, que por algo la llaman la «Bella Desconocida».

 ¿Usted también tomaba galletas María Fontaneda en su desayuno? ¿qué opina de la problemática por la que atraviesa la factoría aguilarense?

 Bueno, tengo que reconocer que no he seguido muy de cerca la situación por la que está pasando esta empresa, por lo que no podría dar una opinión al respecto.

 ¿Con tanto ajetreo le queda tiempo para ayudar a su hija en los preparativos de la boda?

 Sin duda, eso es lo primero en este momento.

 Usted ha reconocido que le daba pena que Ana se casara tan joven, ¿por qué?.

 Bueno estoy contentísima, pero evidentemente cualquier hijo que se va te deja un vacío por muy contenta que yo esté.

 ¿Y se ve abuela tan joven?

 Bueno, eso ya veremos.

 ¿Le gustaba a usted Operación Triunfo? ¿Qué opina de la posición en la que ha quedado Rosa?

 Yo creo que Operación Triunfo ha puesto de manifiesto cómo unas personas a base de esfuerzo han podido cumplir un sueño que tenían, tampoco creo que haya que dar una gran importancia al hecho de que hayan ganado o no en Eurovisión, eso es anecdótico.

 

CONFERENCIA

 

La mujer en la España del siglo XXI

Quiero agradecer en primer lugar al Foro de Debate Pallanka, su invitación a participar en esta conferencia sobre la Mujer en la España del siglo XXI, un tema que me apasiona por y que me da la oportunidad de volver a tierras de Castilla y León, tan queridas para mi familia y para mi.

Y me apasiona porque, desde los primeros movimientos sufragistas de finales del siglo XIX,  las mujeres han protagonizado la más importante transformación social de todos los tiempos: la revolución que ha supuesto la lucha de las mujeres por la igualdad con el hombre, que se ha desarrollado sobre todo a lo largo del siglo XX. Las mujeres del nuevo milenio, nuestras hijas, son las beneficiarias de esta revolución. Pero no sólo serán ellas: los hombres, nuestros hijos, que han sido educados en el valor de la igualdad, también se verán favorecidos en su vida por la igualdad de los sexos y el respeto a los derechos de la mujer. La mujer española del siglo XXI tiene ante sí el reto de asegurar, confirmar y reafirmar los derechos   que a ha conquistando.

Si echamos la vista atrás, desde las primeras mujeres que mueren en el incendio de la fábrica en la que trabajaban por exigir la igualdad en horarios y sueldos con sus compañeros, hasta hoy, cuando las mujeres reivindicamos la conciliación de la vida familiar y laboral, se han dado pasos de gigante, se ha producido, sin duda, la verdadera revolución de la que antes hablaba, y sin duda una de las mayores transformaciones sociales.

Desde  “El segundo sexo” de Beauvoir —una de las más importantes representantes del feminismo radical que tuvo su papel en la primera parte del siglo XX—  hasta “El primer sexo”, publicado en el año 2000 por la antropóloga Helen Fisher, está claro que el papel de la mujer ha cambiado y con él ha ido cambiando el concepto de la familia, la relación de la pareja, la relación entre padres e hijos, el papel que la mujer representa en la sociedad y la propia responsabilidad de la sociedad, consciente, ahora, de que tiene que apoyar y respaldar a las mujeres para conseguir la estabilidad y el equilibrio que necesitan para mejorar su bienestar.

En España estamos asistiendo a un periodo especialmente interesante de reflexión sobre diversas cuestiones de gran calado social como el desarrollo de las políticas de apoyo a la familia, la reforma de la educación y la integración de la población inmigrante.

A la hora de abordar la mayor parte de todos estos debates, la mujer ocupa un lugar fundamental. Y es que cuando hablamos de familia, de educación o de empleo, estamos hablando de los derechos fundamentales del individuo, del núcleo social  por excelencia: la familia y, por lo tanto,  de la mujer.

En las últimas décadas, los cambios sociales que se han sucedido han tenido consecuencias de enorme trascendencia para las costumbres y los hábitos de vida y de trabajo de la mayor parte de las sociedades tradicionales.

Pero, sin lugar a dudas, señalaría la creciente incorporación de la mujer al mercado laboral como el fenómeno que,  no sólo ha cambiado radicalmente las perspectivas vitales y profesionales de las mujeres, sino que ha alterado sustancialmente el tradicional esquema de reparto de responsabilidades familiares y laborales.

      El discurso feminista  ha perdido vigencia porque ya nadie pone en duda que hombre y mujer tienen los mismos derechos, que merecen el mismo respeto y las mismas garantías de trabajo y oportunidades. De hecho, las mujeres han pasado a ser el pilar de los programas políticos de los partidos, y los gobiernos se esfuerzan en presentar propuestas y medidas para favorecer la integración total de la mujer en igualdad de condiciones que el hombre.

      Hoy no se entiende el progreso de una sociedad democrática, como la que se vive en España, sin contar con el avance espectacular de la mujer.  La mujer española es una fuerza que despunta, que está construyendo un estatus y que define la situación de la sociedad en la que vive en los inicios del siglo XXI.

Si nos centramos en España, el número de mujeres que trabajan fuera de casa ha crecido de forma importante. Desde 1996, el número de mujeres que se han incorporado al mercado laboral ha crecido en más de 1.700.000, y la tasa de paro femenino ha bajado de un 30 por ciento a un 16,5 por ciento. No obstante, es imprescindible continuar con las políticas de apoyo a la mujer, para que su incorporación al mercado laboral continúe creciendo al mismo ritmo. Muchas mujeres han encontrado en el mundo laboral un lugar donde poder desarrollar su  formación profesional, que cada vez  es más  cualificada.

La mujer está alcanzando importantes cotas de poder, poco a poco está logrando romper la barrera de cristal que todavía existe a la hora de alcanzar los cargos directivos y ejecutivos en la empresa, en la política ...

Hombre y mujer se enfrentan al trabajo de  distintas formas, tienen diferente concepto del poder y su comportamiento ante él, también es diferente. El hombre asocia más el poder a la posición social  y para la mujer, la capacidad de relacionarse y la dirección de equipos humanos, se identifican más con el poder.

Por ello, para la mujer prevalecen los contactos personales, el interés por crear una armonía en el equipo humano con el que trabaja, mientras que el hombre, en general, tiende a preocuparse más por la jerarquía, el escalafón y el dinero.

Todavía, cuando una mujer alcanza cierto grado de autoridad o jerarquía es frecuente que le reste importancia para no provocar ningún tipo de envidia que ponga trabas a la armonía entre el equipo que ha creado. La mujer gestiona desde la colaboración y el consenso con la idea de compartir y considera vital las relaciones humanas. También comparte información y poder más fácilmente que el hombre.

Las mujeres están transformando el mundo. Fisher pone de manifiesto en su obra como las capacidades innatas de las mujeres están transformando el mundo. Sus habilidades y aptitudes  específicamente femeninas, como son una mayor facilidad para la expresión verbal, astucia, sentido común y capacidad de negociación, llevan a las mujeres a cumplir perfectamente con las exigencias del mundo actual. Hombres y mujeres forman la sociedad y ésta como tal se enfrenta a los problemas que plantea compatibilizar la vida familiar y laboral.

La sociedad  tiene que reorganizar el trabajo para que mujer y familia no sufran: conseguir horarios más flexibles, jornadas laborales más cortas, servicios de guarderías, atención domiciliaria para los enfermos y las personas mayores... Todas estas tareas recaen generalmente en la mujer, esa mujer madre-cuidadora que, poco a poco, se ha visto  obligada a adaptar ese papel tras su incorporación al trabajo.

Siempre he mantenido que no hay un punto de equilibrio ideal, igual para todos, en la conciliación de las tareas familiares y laborales. Depende del tipo de persona, del momento histórico en el que se vive y de las propias expectativas vitales, pero está claro que el hombre del siglo XXI tiene que asumir, y yo creo que ya se está haciendo poco a poco, su responsabilidad en el hogar. En la relación de pareja ya no vale la consabida pregunta “¿te ayudo?, porque colaborar y compartir, centran las relaciones hombre y mujer.

Como decía, la mujer encuentra más dificultades para conciliar maternidad y trabajo, familia y empleo, importantes facetas de la propia vida.  Todavía la maternidad es un handicap a la hora de acceder y mantener un empleo y, sin embargo, la sociedad tiene que apoyar e incentivar la maternidad, así como incrementar las ayudas por hijos.

Las mujeres ostentan un papel fundamental en la organización de la familia. Pero, por supuesto, ese papel debe ser compartido y asumido también por el hombre.

La mujer se ha incorporado al ritmo del trabajo y el hombre debe adaptarse al cuidado del hogar. Es necesario que el hombre asuma las tareas del hogar, no porque tengan que demostrar su valía en este ámbito, sino porque su familia es también parte de su responsabilidad y su labor no puede ser sustituida por nada, ni por nadie. Otro de los cambios sociales que más fuertemente están afectando a la vida de las mujeres es el envejecimiento de la población.

En España la tasa de fecundidad es muy baja y el número de personas mayores es cada vez mayor. Gracias a los avances y la mejora de la calidad de vida, la esperanza de vida se ha alargado y se han mejorado las condiciones de vida de nuestros mayores.

Al peder en parte la mujer el papel de cuidadora en el hogar, han reaparecido los abuelos como los cuidadores de los nietos, como protagonistas de la conciliación de la vida familiar y laboral. Pero también, para paliar la soledad en la que quedan muchos mayores durante el horario laboral, ha surgido la necesidad de las residencias de ancianos, de la asistencia social a domicilio, de los centros de día donde poder llevar a la persona mayor en las horas de trabajo.

La sociedad debe rechazar prejuicios y mentalidades que todavía perviven. No podemos caer en el debate de que trabajar fuera de casa, es abandonar a los hijos. Pensar en volver a la familia de los años cincuenta con un padre trabajador que lleva el dinero a casa y sustenta a la familia, y una madre que trabaja en casa, no tiene prácticamente cabida en un sistema de igualdad entre hombre y mujer. La mujer debe cuidar su autoestima y tener libertad para elegir si trabaja fuera del hogar o en casa. La mujer no puede olvidar su característica específica que es la capacidad de dar vida, y ésta, no puede estar reñida con sus derechos y oportunidades. 

Sin duda, las leyes no son la única solución para alcanzar una igualdad. La sociedad y sus dirigentes deben promover un cambio cultural, fomentar políticas de ayuda y apoyo a la familia, hacer políticas laborales imaginativas, políticas de bienestar social y de igualdad de oportunidades para todos.

Implicar a los hombres en la vida familiar es la única formula para luchar contra la discriminación que la mujer todavía sufre tanto en el hogar como en el mercado laboral. Por ejemplo: ¿cuántas veces el director del colegio llama al padre para decirle que deje su trabajo y vaya a recoger a su hijo que tiene unas décimas de fiebre y está llorando?... La mayoría de las veces es la madre quién recibe la llamada y quién tiene que dejar su trabajo para recoger al niño. A todos nosotros, hombres y mujeres, nos gustaría que cada uno pudiera realizarse en el trabajo, educar a los hijos, cuidar de ellos y atender a nuestros mayores.

Sin embargo, esta concentración de tareas en las que la mujer se ve involucrada, no se pueden llevar a cabo satisfactoriamente sin el apoyo de otros miembros de la familia, y la asistencia de los distintos agentes sociales a través del desarrollo de una adecuada red de guarderías y el establecimiento de servicios asistenciales para el cuidado de sus mayores.

Por otra parte, para lograr la igualdad es necesario el apoyo de las empresas para hacer realidad la igualdad de oportunidades descritas en la Ley. Todavía existen ámbitos en los que dicha igualdad legal no está ni mucho menos a la altura de las circunstancias: problemas de violencia hacia la mujer en el ámbito familiar, la existencia de barreras que impiden a muchas mujeres completar su formación, dificultades para desarrollar una carrera profesional en igualdad de condiciones que los hombres, o la falta de reconocimiento de su labor dentro del hogar y la sociedad.

Esta revolución laboral, económica y social que tiene a la mujer como motor de cambio, tal vez se haya visto desfavorecida por una concepción simplista de la igualdad. Tal vez, en un afán de reconocimiento de las aptitudes de la mujer y de igualar su situación al rol masculino, a las jóvenes de hoy se les ha enseñado a estimar que la carrera profesional, que hasta hace unas décadas era desarrollada casi exclusivamente por hombres, es más valiosa o apreciable que el oficio de ser madre o la responsabilidad de formar a unos hijos, tarea que estaba reservada a las mujeres. Pretendemos remover los obstáculos que dificultan nuestra situación para lograr una participación equitativa de la mujer en la sociedad.

Todos, hombres y mujeres, tenemos unas responsabilidades y cada uno debemos responder a ellas. Tanto el hombre como la mujer deben ser partícipes en el cuidado y educación de los hijos y ambos deben contribuir en la medida de sus capacidades al desarrollo individual y familiar.

Debemos fomentar el equilibrio en la realización de las tareas teniendo en cuenta las circunstancias de cada uno, pero sin olvidar que existen unas responsabilidades que todos debemos afrontar.  Debemos eliminar las barreras que impiden que podamos conducir nuestra vida personal, familiar y laboral por el camino que libremente escojamos.

Para terminar, quiero recordar que aunque hemos avanzado mucho en la mejora de la situación de la mujer,  todavía queda mucho por hacer. Hoy en día, todavía somos muchas las mujeres que, trabajando en casa o fuera, ejercemos una triple función: como trabajadoras, como madres y como “cuidadoras” de los mayores. Desde estos tres ámbitos podemos educar a la sociedad a que nos valoren y valoren nuestro trabajo, pero también es necesario que los hombres compartan con nosotras estas tareas. Debemos ser conscientes que está en nuestras manos parte de la formación de las personas que construirán la sociedad del mañana. Somos el nexo de unión entre generaciones y ejercemos un papel importante como transmisoras de valores. Por todo esto somos el motor de cambio de la sociedad y sabemos que tenemos un sitio muy importante en ella y en las políticas de nuestros días.

Por último, en los próximos meses van a tener lugar dos grandes encuentros, y creo que cada una de nosotras, desde el lugar que pueda, debe participar: la Cumbre Mundial de la Mujer 2002,  que tendrá lugar en Barcelona, entre el 11 y 13 julio y el III Congreso Mundial Mujer Rural que se celebrará en Madrid del 2 al 4 de octubre. Todo lo que ahí se debata es asunto que nos interesa y espero que sea de provecho para todas nosotras.  

 

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