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   FORO CON ANTONIO LÓPEZ ISTURIZ

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CRÓNICA 

 

López-Istúriz asegura que el ‘Plan Ibarretxe’ no tiene cabida en la UE

El secretario general del Partido Popular Europeo centró su intervención en el ‘Foro Pallanka’ sobre la próxima Constitución Europea y la inmediata integración de los países del Este

José Lucas Serrano (Diario Palentino).- El Foro Pallanka contó con un invitado de excepción en la figura del actual secretario general del Partido Popular Europeo y secretario ejecutivo de la Internacional Demócrata Cristiana, Antonio López-Istúriz.

López-Istúriz centró su intervención en el actual proceso que vive la próxima Constitución Europea que espera aprobarse en diciembre de este año y la futura integración de los países candidatos que el año que viene van a ser nuestros hermanos en la Unión Europea.

«Mi análisis es muy positivo respecto a la integración y respecto también a la Constitución. En estos momentos, la Conferencia Intergubernamental está discutiendo ampliamente estos temas», aseguró el secretario del PPE.

Istúriz aprovechó para analizar las reclamaciones que ha realizado recientemente España sobre los 80 puntos sobre los que se articulará la Carta Magna Europea.

«España tiene tres reclamaciones con respecto a esta Constitución sobre ciertos puntos que nos habían sido ilegítimamente arrebatados como los votos de España en el Consejo Europeo, los miembros españoles en el Parlamento y la posible presencia del elemento cristiano en el preámbulo de la Constitución».

Precisamente este tema ha sido uno de los que más debate ha suscitado, incluso en el seno del propio PPE, donde se discutió largo y tendido sobre la presentación de esta enmienda, que contó con la oposición de los representantes franceses.

«Lo que ha hecho el presidente José María Aznar ha sido presentar una línea clara de actuación con seis meses de antelación. Hay otros que alababan los 80 puntos que forman esta Constitución y ahora, a puerta cerrada, se dedican a recortar capítulos enteros como el del Consejo Legislativo».

«Sabemos que la posición de España es difícil, pero no imposible. Confiamos en que la presidencia italiana, conocida por su talante negociador, al final obtendrá algún resultado positivo para nosotros», afirmó.

Constitución

La futura Constitución Europea fue el tema estrella de la conferencia que tuvo lugar en el hotel AC Palencia. López-Istúriz subrayó el deseo de que la Constitución se firme en diciembre, antes de que se acabe la presidencia italiana.

«Lo veo un poco complicado. Para mí es un deseo que pueda estar terminada y firmada antes de las elecciones europeas, de suerte que el referéndum de la Constitución se efectúe en el marco de las elecciones europeas».

Plan Ibarretexe

«El Plan Ibarretxe no encaja». Con esta afirmación tan rotunda se manifestó el secretario del Partido Popular Europeo ante el anuncio de una posible consulta popular sobre el tema de la constitución de un estado vasco.

«No hablamos de la desunión europea, sino de la unión. El Plan Ibarretxe no sólo no encaja en la actual legislación de Europa, sino que no tiene sentido en ninguno de los tratados. Y la futura Constitución no contempla ese hecho», concluyó.

 

 

ENTREVISTA

“Ibarretxe no debe perder el tiempo porque su plan no será ni recibido en Europa”

 José Lucas Serrano (Diario Palentino).- Antonio López Istúriz es actualmente uno de los pesos pesados del Partido Popular Europeo. Desde su cargo de secretario general obtenido tras la reunión del PPE en Estoril, este abogado y economista navarro está viviendo en primera fila el nacimiento de una Constitución Europea que, si bien reconoce es difícil que esté finalizada en diciembre, afianzará sin lugar a dudas el sentimiento de la unión entre los ciudadanos.

¿En qué estado de salud se encuentra la Unión Europea ante los próximos acontecimientos?

La salud de la Unión Europea actualmente es muy buena. Frente a las voces críticas de alarma que se alzaron contra la entrada de España y Portugal, sobre todo España ha demostrado que es un miembro muy importante.

¿Cómo nos va afectar la temida entrada de los países del Este en la Unión?

Los países del Este necesitan de nuestra ayuda y de nuestra solidaridad. Es cierto que van a requerir un esfuerzo mayor, pero estoy seguro de que saldrán adelante porque he tenido la suerte de conocerlos profundamente durante estos dos últimos años en los que los he visitado.

¿Habrá recortes en las subvenciones europeas que afecten a Castilla y León y Palencia?

Hasta ahora siempre hemos sido receptores y algunas ayudas que percibíamos desaparecerán. Lo cierto es que algunas regiones de España van a sufrir importantes reducciones en las ayudas que han recibido por parte de los Fondos de Cohesión. Pero hay que enviar un mensaje de tranquilidad porque estas reducciones no serán generalizadas, no se aplicarán hasta el próximo 2007 y no me consta que Castilla y León esté incluidas entre ellas.

La llegada de la próxima Constitución Europea es claramente uno de los primeros pasos hacia la unión política de los estados, pero España ya ha presentado enmiendas al borrador...

España ha presentado tres enmiendas con respecto a los 80 puntos de la próxima Carta Magna Europea que son el número de representantes el en Consejo Europeo y el número de votos que corresponden a España en el Parlamento, así como que se reconozca la herencia cristiana de Europa en el preámbulo de la Constitución.  

El tema de la herencia judeo cristiana en Europa ha levantado no pocas discusiones en el propio seno del PPE

La enmienda presentada dentro del Partido Popular Europeo se aprobó, pero no sin problemas debido a la resistencia de Francia. La verdad es que Francia siempre alardea de su laicismo, pero se apresuran siempre a saludar a los representantes musulmanes y cuando hablamos de cristianismo se declaran laicos.

  Alemania ha hablado hace pocos días de un posible cambio en el Pacto de Estabilidad ante las dificultades que está encontrando para cumplir los criterios de convergecia. ¿Qué opina de ello?

Espero que el Pacto de Estabilidad se mantenga con los mismos criterios generales que hasta hora, aunque siempre se permita cierta flexibilidad en algunos puntos. Hay que ser serios y hay que exigir seriedad en el cumplimiento de los pactos que se han firmado hasta ahora y que siempre se han respetado. Y es que últimamente se está notando que existe cierta alianza entre Francia y Alemania para zafarse de ellos.

¿Para cuándo estará preparado el texto constitucional?

Se esperaba tener la Constitución Europea lista para diciembre de este año, pero creo que se va a alargar la cuestión un poco más en el tiempo. Realmente lo ideal sería tenerla preparada para que todos los países europeos votaran en referéndum su aprobación el mismo día que se celebran las elecciones europeas el próximo 13 de junio de 2004.

¿Cuál ha sido la aportación del PPE en esta Constitución?

El Partido Popular Europeo disfruta de un gran consenso al respecto y hay que subrayar que la Constitución Europea se basa en buena medida en el Documento de Estoril que firmamos en octubre del año pasado tras mucho esfuerzo. El Partido Socialista aportó sólo tres páginas.

¿Qué va a suponer para los ciudadanos la llegada de la Constitución Europea?

Hay que acelerar este proceso para que aparezcan ya los símbolos, el himno, la bandera y las fiestas europeas. Queremos un marco para que efectivamente sea próxima la ciudadanía europea y que el ciudadano de Palencia la sienta como suya.

¿Cómo ha sentado la propuesta de Ibarretxe en Europa?

La verdad es el Plan Ibarretxe ni se ha comentado en la Eurocámara, aunque no es su primer patinazo en Europa. El primero fue la presentación de una Constitución Europea vasca escrita en euskera de 400 hojas que los parlamentarios no quisieron ni recibir. Su intento no tiene cabida en la actual legislación europea y no se admitirá a trámite porque contraviene todas las leyes existentes. Desde aquí quiero mandar un mensaje al señor Ibarretxe y es que no pierda el tiempo porque su plan no será ni recibido en Europa.

Una de las últimas decisiones de la Eurocámara fue la de aprobar unas ayudas de un millón de euros para las víctimas del terrorismo. ¿Hay una mayor sensibilidad sobre este tema que ha causado mil muertes en España?

Afortunadamente la percepción de los partidos políticos europeos se acerca cada vez más a la realidad del terrorismo y su entorno y el PNV se está quedando solo. En el último Comité de las Regiones se reunieron 300 presidentes de distintos lugares de Europa y todos abuchearon al representante del PNV tras su intervención.

¿Por qué?

La verdad es que tuvo la mala suerte de intervenir justo después de una concejala amenazada por ETA que nos contó que era una madre clandestina porque no podía llevar a su hijo a los mismos parques por miedo a un atentado. El representante del PNV empezó a hablar de la lucha del estado español y el vasco y eso no cuajó. Incluso el alcalde de Dusseldorf le interrumpió diciendo que no siguiera hablando porque su partido negociaba con terroristas.

  Es decir, que el PNV está perdiendo su presencia en las instituciones europeas...

Es muy cierto y eso que el PNV fue miembro del Partido Popular Europeo hasta hace muy poco y fundador. Ha tenido que salir por pies de todas las organizaciones europeas y sólo está en la Europa de las Naciones, donde ni pincha ni corta. Uno de los pocos apoyos que le quedaban era el Comité de las Regiones, pero después de lo que he contado poco tiene que hacer allí.

 

 

 

 

 

 

CONFERENCIA

 

Una Constitución para Europa

 

Distinguidos participantes en este foro, estimadas amigas, estimados amigos:

Es un honor para mí responder a la amable invitación de D. Ignacio Cosidó para reflexionar juntos sobre la futura Constitución Europea, y sobre los logros obtenidos en la misma desde el punto de vista español. Como Secretario General del Partido Popular Europeo, he tenido el privilegio de seguir los debates de la Convención para el futuro de la Unión Europea desde sus inicios. Incluso nos adelantamos a esos trabajos cuando hace ahora una año aprobamos en nuestro Congreso de Estoril el documento “Una Constitución para una Europa fuerte”.

Como saben, el Partido Popular Europeo, que es el Partido con una mayor representación en el Parlamento Europeo, ha sido también el Partido que ha tenido un mayor peso y una mayor responsabilidad en la Convención para el Futuro de Europa y en todos los trabajos previos a la elaboración del primer borrador de Constitución Europea. Hoy vemos con orgullo como los trazos de la futura Constitución Europea, son básicamente los trazos que en su día definió el PPE en Estoril, y que se recogen en gran medida los intereses que promovimos desde el PPE, a través del que canalizamos los propios intereses del Partido Popular español, y por ende, de nuestro país.

Somos conscientes de que el verdadero reto que tenemos ante nosotros, no es tener una Europa más grande, sino una Europa más fuerte, una Europa que funcione y que tenga voz en el mundo. Por eso en el PPE, como ya hiciera la por otro lado exitosa Presidencia española que contribuyó de manera importantísima en los trabajos preparatorios antes del proceso de redacción de la Constitución, hemos sentido la necesidad de hablar de ‘más Europa’. Que es lo mismo que hablar de nuestro propósito de que la Unión Europea tenga el peso y el lugar que le corresponde en las relaciones internacionales, que pueda y tenga la voluntad de asumir su responsabilidad en la escena internacional y que sea además capaz de garantizar la seguridad y la prosperidad de sus ciudadanos.  

Ampliación e integración

Es decir, ampliación e integración deben ir de la mano. Creo firmemente que si ha existido un milagro europeo en los últimos años, ese milagro ha sido el milagro de la reconciliación, el milagro de la reunificación basado en los valores de la integración regional, y de la equidad y la cohesión social. Los esfuerzos del PPE se han centrado en que la Constitución europea responda a esos valores. Porque lo conseguido hasta ahora no es ni mucho menos fruto de la casualidad, sino que ha sido el fruto de casi medio siglo de trabajo, y sobre todo, de voluntad política.

Puedo decir que mucho de ese trabajo ha sido posible gracias al esfuerzo coordinado del Partido Popular español y el Partido Popular Europeo.

El PPE fue el primer partido europeo que se puso manos a la obra en la discusión de un documento que diera forma a un futuro Tratado Constitucional europeo.

Como todos ustedes saben, la integración europea es una historia de triunfos progresivos, elaborados y firmes. 

Comunidad Económica Europea

La historia de la integración europea comienza en 1952 con la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, progresa de una Comunidad Económica Europea en 1957 a un Mercado Único en 1993, y tiene uno de sus hitos económicos más significativos en 1999, con la Unión Económica y Monetaria. Este último proceso genera la suficiente confianza como para seguir profundizando en el plano político y en el plano social de la integración, y nos llevará en el futuro inmediato a la ratificación por los ciudadanos europeos y consecuente aprobación y aplicación de una Constitución Europea. La Constitución europea, estimados amigos, no es sólo el triunfo de un proyecto económico primero y político después, sino sobre todo, el triunfo de la unidad. Y sobre todo el triunfo de la voluntad, como reconoce el artículo primero del tratado constitucional, de la voluntad de los ciudadanos y de los Estados de Europa de construir un futuro común.

Así, la legitimidad de la Unión queda asentada sobre la doble base de ser una unión de Estados, que institucionalmente se plasma en el Consejo, y al mismo tiempo una unión de ciudadanos, representada en el Parlamento Europeo.

En esta Unión de ciudadanos es evidente que no hay cabida para proyectos rupturistas o tentaciones secesionistas basados en la existencia de presunto pueblos dotados de una soberanía originaria, sino que la legitimidad parte de cada una de las personas, de cada uno de los ciudadanos que componen la Unión, que deciden darse una Constitución común a todos.

Y es que otra de las claves de un proyecto de esta magnitud, y permítanme que insista en este punto, es que los ciudadanos no han sido espectadores sino inspiradores de las reformas.

Por eso el PPE se ha colocado en todo momento como un instrumento de la voluntad ciudadana de los Europeos, haciendo públicos nuestros debates y estando siempre atentos a las verdaderas inquietudes y problemas de los ciudadanos.

En eso nos distinguimos los que buscamos la integración de aquéllos que con sus propuestas no persiguen más que la desintegración y la ruptura de la unidad de la que nosotros nos sentimos orgullosos como europeos.

Refuerza esta idea por otro lado, el artículo 5 del Proyecto de Constitución, donde se recoge el respeto de la Unión a las funciones esenciales del Estado, y en particular de aquéllas que tengan por objeto garantizar la integridad territorial del estado.

De esta manera, se consolida el concepto de ciudadanía institucionalizado en Maastricht a sugerencia española.

La conclusión es evidente, y es que frente a proyectos disgregadores, toda alteración unilateral de la integridad territorial de un Estado, efectuada al margen de sus disposiciones constitucionales, sería en un futuro muy próximo, contraria a la Constitución Europea.

Plan Ibarretxe

Así, el descabellado Plan Ibarretxe presentado al Parlamento Vasco el pasado Sábado, además de ser un sonado despropósito e intentar conducir a la sociedad vasca al abismo, bate un auténtico record de incompatibilidades

Porque supone una ruptura del consenso y del pacto constitucional de 1978.

Porque choca frontalmente con la letra y el espíritu de nuestra Constitución y el Estatuto, tanto en su contenido material como en el procedimiento que se pretende imponer para su tramitación.

Y sobre todo, como he señalado, porque es incompatible con el marco político e institucional de la Unión Europea basado en la legitimidad de los ciudadanos y los estados en su principio de integridad política y territorial.

Es decir, el Plan Ibarretxe no sólo no cabe en el País Vasco, no sólo no cabe en España, sino que no tiene salida posible en la Unión Europa. No se puede en definitiva, estar más aislado.

Ibarretxe parece convertirse en un paladín no sé si voluntario o no de la desintegración y el aislamiento, y su idea parece ser un proyecto de “DesUnión Europea”

Sin embargo, el éxito para el futuro de la Unión Europea originario de las ideas del PPE, del que por cierto el PNV fue excluido en 1999 por sus ideas contrarias a Europa, es que hemos basado las mismas en el principio de integración.

La voluntad política de una auténtica Unión europea fue inspirada por los fundadores del Partido Popular Europeo, y ha sido renovada en este nuevo siglo con toda la solidez y toda la fuerza por nuestro partido.

Queremos una Unión Europea que camine segura, día a día, hacia donde marca la voluntad de sus miembros y sus ciudadanos, y creemos que es la fidelidad a unos mismos principios, y a los criterios políticos y económicos exigidos, la que hace que los pies de la Unión Europea no sean pies de barro.

Otra de las claves de la manera del Partido Popular español y del Partido Popular Europeo a la hora de acometer el futuro europeo, es que no hemos querido menoscabar la consolidación de un acervo laboriosamente acumulado, ni modificar esencialmente un método de integración progresiva, cuya eficacia está comprobada.

El proyecto europeo, como si de la construcción de una gran pirámide se tratara, ha necesitado siempre apoyarse en el trabajo de la víspera para crecer más, para poder erigirse más alto y descansar en unos cimientos más firmes, allí donde los consensos han sido suficientemente sólidos.

Niza

De ahí la importancia de que no se rompan los importantes consensos y equilibrios alcanzados en Niza. El Presidente del Gobierno español está precisamente trabajando con responsabilidad para que no se ignoren esos consensos.

He tenido el honor de trabajar junto al Presidente algunos años y si hay algo que puede afirmarse de él sin miedo a error, es que es un dirigente que siempre cumple la palabra dada.

Así lo demuestra, entre otras cosas, el hecho de que España es un referente en el cumplimiento del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, y esa es la clave de que nuestro país está teniendo un crecimiento económico superior al 2% anual, mientras otros países europeos atraviesan una dura recesión.

Esa necesidad de cumplimiento del Pacto de Estabilidad, defendida por España desde mucho tiempo atrás, y a veces también discutida, ha sido por cierto recogida en los Artículos III-66 y III-73 sobre las políticas económicas de la Unión. Creo que el Gobierno español tiene motivos para sentirse especialmente orgulloso de sus logros en el terreno económico, y en especial en todo lo referido al crecimiento y a la creación de empleo.

El tiempo y la evolución de los hechos han dado la razón a España en este y otros muchos puntos, y creo que ese será también el caso del respeto a los acuerdos de Niza.

Porque más allá de la defensa exclusiva de los intereses nacionales, lo que se trata es de preservar un sistema de integración progresiva que ha mostrado sobradamente su eficacia en el futuro, y que impedirá que los europeos destajamos, como Penélope, los importantes logros que con tanto esfuerzo hemos ido consiguiendo paso a paso.

Otras de las propuestas esenciales del PP canalizadas por el PPE y finalmente plasmadas en el proyecto de Constitución ha sido la integración de la Carta Europea de Derechos fundamentales al futuro Tratado constitucional, dotándola así de pleno valor jurídico.

Porque creemos que la Unión Europea no puede ser solo un mercado común. Mucho más allá de un mercado compartido, la Unión Europea quiere representar lo que de mejor tiene la civilización Europea, y eventualmente, lo que de mejor tiene la civilización misma.

Y fiel a ese espíritu se adoptó en diciembre de 2000 en Niza la Carta de Derechos Fundamentales. Desde un primer momento en el PPE propusimos a la Convención la inclusión de la Carta de Derechos Fundamentales en la Constitución y la habilitación a la Unión para adherirse en el futuro al Convenio de Roma de protección de los derechos y libertades.

Ambas propuestas han sido fielmente recogidas en el Artículo I-7 y creemos que ello constituye un gran éxito para el PPE reviste una importancia fundamental para el futuro de la Unión.

En efecto, como apuntaba el PPE en su documento “Una Constitución para una Europa fuerte” la inclusión de la Carta hace que los derechos en el seno de la Unión sean visibles para todos.

Carta de Derechos Fundamentales

La consecuencia es que la Carta de Derechos Fundamentales fortalece a la Unión Europea como una verdadera Comunidad de Valores, y al mismo tiempo, mejora la protección de los derechos fundamentales. 

De esta manera la Carta de Derechos Fundamentales sería aplicable para cada decisión adoptada por la Unión y por los Estados Miembros en aquellos casos en los que actúan en nombre de la Unión.

Esta inclusión es crucial, porque el proyecto europeo no puede ser una experiencia de laboratorio, sino que muy al contrario quiere representar la voluntad de la sociedad europea de progresar unidos, y de adoptar una misma Constitución que recoja los mismos principios y los mismos valores para todos.

Saben también que las principales novedades que introduce el Proyecto de Constitución en el aspecto institucional son las referencias al Presidente del Consejo Europeo, recogido en la propuesta Aznar-Blair-Chirac y la elección del Presidente de la Comisión Europea, que recoge fielmente el texto que se presentó en Estoril en el Congreso del PPE.

Con la propuesta del Presidente del Consejo queda plasmada la exigencia española de que para dotar a la UE de una mayor eficacia y visibilidad, se requiere la creación de un Presidente del Consejo estable, elegido mediante un método que asegura el principio de igualdad de los Estados miembros. Sin embargo la Constitución, como he apuntado anteriormente, propone en este tema un sistema de votos que rompe de manera flagrante los consensos de Niza.

Como también les decía, la defensa de este particular por parte del Gobierno español está lejos de responder a intereses coyunturales, sino que son coherentes con el propio sistema de integración europea, y es que no se puede romper unos consensos para perseguir otros.

Las propuestas de la Convención establecen pasar de un sistema de voto ponderado a un sistema de doble mayoría, de Estados Miembros y de población, en la que el voto de la mitad más uno de los Estados Miembros, que representan el 60 por ciento de la población, permitiría alcanzar la mayoría cualificada.

Este nuevo sistema llevaría quizá a un empobrecimiento de la Unión, al disminuir en gran medida el peso de los Estados medios, y en consecuencia, la influencia de la mayoría de los Estados de la Unión.

Como el mismo Giscard d’Estaing ha reconocido públicamente, la Convención ha asumido en algunos puntos un encargo que no se le había dado, como es el de modificar los acuerdos de Niza.

El Presidente Aznar, cuyo europeismo es intachable y menos quebradizo que el de algunos de sus colegas, advirtió hace seis meses en tiempo y forma de estas y otras imprecisiones del proceso, aunque entonces todo el mundo quiso mirar hacia otro lado.

Sus exigencias actuales son consecuencia pues de la coherencia y la honestidad, y no de una cierta obstinación que algunos “europeístas de ocasión” parecen querer ver.

Europeístas de ocasión

Diversos ministros y altos cargos me han reconocido su convicción de que el Presidente Aznar no bloqueará ni arruinará los trabajos realizados hasta ahora, sino que precisamente procurará que no se mine el acervo acumulado hasta ahora, que ha sido el fruto de casi medio siglo de difíciles consensos.

Sin embargo, esos mismos mandatarios me confesaban sus dudas sobre otros Primeros Ministros que gustan aparecer de salvadores del Proyecto de última hora y que de puertas hacia dentro hacen con su inflexibilidad que peligre el desenvolvimiento natural de los acuerdos.

En cuanto a la propuesta de la Comisión, el propósito del PPE, impulsado también por España, ha sido disponer de una institución fuerte e independiente, dotada de suficiente agilidad y dinamismo, que continúe siendo el motor de la integración, el defensor del acervo, el guardián de los Tratados y el garante del interés general.

El artículo I-25 del Proyecto de Constitución recoge expresamente el sentido apuntado anteriormente, y quiere constituir a la Comisión como garante de las disposiciones de la Constitución, supervisora del derecho de la Unión bajo el control del Tribunal de Justicia, y promotora del interés general europeo.

En lo relativo al Parlamento, la Constitución recoge plenamente las ambiciones del documento de Estoril del PPE, al convertirse en un órgano colegislador en base de igualdad con el Consejo.

Este requisito nos parece esencial para lograr un equilibrio institucional genuino, pero sobre todo como garantía fundamental de la naturaleza del proceso legislativo.

El Gobierno español ha hecho también mucho hincapié en que el Parlamento sea la institución emergente de la Unión, como representación que es de todos los ciudadanos.

Política sobre sombrero

Todavía en el plano institucional, la creación de un Ministro de Asuntos Exteriores que ejecute una política exterior común como mandatario del Consejo y que sea a la vez uno de los Vicepresidentes de la Comisión Europea, hace eco de la llamada “política de doble sombrero” ya recogida también en su día en el documento del PPE aprobado en Estoril.

Otras de las propuestas españolas relativas al Ministerio de Asuntos Exteriores de la Unión fue establecimiento de una diplomacia común, que si bien no viene recogido expresamente en el Proyecto de Constitución, sí encontramos una referencia para su establecimiento progresivo tanto en las funciones del Ministerio de Asuntos Exteriores como en lo relativo a la dotación de personalidad jurídica a la Unión.

Quiero destacar también la importantísima contribución española en materia de terrorismo. En efecto, el proyecto de Constitución recoge una cláusula de solidaridad que prevé la actuación conjunta de la Unión y sus Estados miembros en caso de que un Estado miembro sea objeto de un atentado terrorista o de una catástrofe natural o de origen humano.

En la práctica eso supone la consagración de la prioridad que la UE atribuye a la lucha contra el terrorismo, y de la solidaridad de todos los Estados miembros con aquellos países que sufran atentados terroristas, sin importar el origen o las causas de dichos atentados.

La Constitución es sensible pues a la amenaza terrorista en todas sus formas y refleja la concienciación de la Unión en su conjunto, de que la lucha antiterrorista es una prioridad absoluta.

No tengo que recordarles que esta concienciación ha sido posible gracias a la política española seguida en Europa durante los últimos años, y es un avance fundamental en la lucha común contra el terrorismo, y por ende, una apuesta decidida por la seguridad y la libertad en la Unión Europea.

Esto es sobre todo aplicable en lo relativo a la creación de un verdadero espacio europeo de libertad, seguridad y justicia, que permitirá de manera significativa a dar respuesta a muchos de los retos a los que se enfrenta actualmente España y Europa, como son la lucha contra el terrorismo, la inmigración ilegal y el crimen organizado.

España ha sido clarividente a la hora de llevar al foro europeo el hecho de que los nuevos desafíos y amenazas que tenemos por delante exigen la necesidad de crear un sistema de seguridad común basado en el principio de solidaridad, recogido expresamente en el artículo I-42 del proyecto de Constitución.

Eso implica cambios no sólo en el orden interno europeo, sino también en el papel que jugaremos como Europeos en el orden mundial.

Son también destacables los logros en el ámbito judicial para reforzar la cooperación anteriormente señalada.

Comunitarización

Se impone así en el proyecto de Constitución una comunitarización creciente en el ámbito de la cooperación judicial y penal, lo que supondrá en le práctica la toma de decisiones por mayoría cualificada y su control por parte del tribunal de Justicia de la Unión.

En el futuro, la cooperación judicial en materia penal se basará en el reconocimiento mutuo de sentencias, permitiendo que toda sentencia por un delito grave sea reconocida en los demás Estados miembros.

También en este ámbito, en lo que a la cooperación policial se refiere, se ha consolidado la propuesta española de crear un Comité Permanente de Seguridad Interior que facilitará el control de las fronteras exteriores de la Unión.

En definitiva, en todo lo tocante a la política Exterior y de Seguridad Común, las propuestas impulsadas por España y también por el Partido Popular Europeo, han encontrado fiel reflejo en el Proyecto de Constitución.

La verdadera esencia de todo el proyecto constitucional es que lo expuesto anteriormente no supone sólo un cambio formal, ya que no se trata de una Constitución nominal, sino que es una Constitución que es expresión de una nueva etapa en el proceso de construcción europea y que abre nuevas posibilidades para el futuro de la integración.

La Constitución abre una dimensión desconocida a Europa, al consagrarla como unión política transnacional.

Tanto el PP español como el Partido Popular Europeo seguimos atentos a la evolución de todo el proceso.

La Presidencia italiana ha manifestado en reiteradas ocasiones su interés en que el Tratado Constitucional, fruto de la revisión de la Conferencia, se apruebe con ocasión del Consejo Europeo de Roma de diciembre de 2003. Ello está cargado sin duda de cierta simbología. Y es que  El Tratado que da nacimiento a la Comunidad Económica Europea, , se firmó como es sabido en Roma en el año 1957.

En una misma ciudad se pondría así comienzo y fin a un mismo ciclo, el de la Comunidad económica sectorial de integración como método para alcanzar el objetivo de la integración política.

Si en Roma nació la Europa económica del Mercado Común, en Roma se quiere que nazca también la Europa política de la Constitución de los ciudadanos de Europa.

En el seminario organizado en Madrid por el PP y el Partido Popular Europeo, el pasado mes de Abril presentamos el documento titulado "Una aportación al futuro de Europa"

  En ese documento recogimos que la trascendencia de la futura Constitución europea aconseja despejar cualquier duda respecto al respaldo de los ciudadanos y, por ello, propone que se someta a referéndum en todos los países de la UE, una consulta que podría celebrarse al mismo tiempo que las próximas elecciones europeas.

Acercarse a los ciudadanos

Para acercar la Unión a los ciudadanos, la Constitución da pasos esenciales en la democratización  del funcionamiento institucional de la Unión, poniendo al Parlamento, representante de los ciudadanos en el centro del sistema.

  La Constitución refuerza este principio cuando consagra el principio de la democracia participativa junto a la representativa y otorga importantes medios de actuación a la sociedad civil europea, entre ellos la iniciativa popular.

  Se ha abordado una importante simplificación de los instrumentos legislativos, empezando por la Constitución, y los procedimientos de la Unión para que pueda ser mejor comprendida por sus ciudadanos.

  Por todo lo anterior creemos que es espaldarazo social es fundamental para aprobar finalmente una Constitución, que como les decía, quiere ser la Constitución de los ciudadanos de Europa.

A modo de conclusión, creo que en la valoración final del Proyecto de Constitución, es justo afirmar que  la controversia más o menos mediatizada y a la que ya he tenido ocasión de referirme, suscitada por la reapertura del Tratado de Niza no debe en ningún caso empañar el hecho de que el proyecto de Constitución cumple buena parte de los objetivos del gobierno español.

Entre estos logros caben destacar la incorporación de la Carta de Derechos Fundamentales, el reconocimiento de la personalidad jurídica de la Unión, la desaparición de la estructura de tres pilares creados en Maastricht, la simplificación de los instrumentos legislativos o el rechazo a un catalogo rígido de competencias.

Podemos decir por tanto que los resultados de la Convención reflejan en buena medida las preferencias del gobierno español, lo cual representa un importante éxito para España.

Es mi más firme convicción y la del proyecto político que represento que la Europa reunificada bajo la futura nueva Constitución inaugurará un espacio de paz, de seguridad y de progreso inéditos en la Historia de nuestro continente.

Y que España, el Partido Popular y el Partido Popular europeo han sabido estar a la altura de las circunstancias, respondiendo a este desafío con iniciativa, creatividad, responsabilidad y coherencia.

Estamos, queridos amigos, nada más y nada menos que haciendo historia. Conjurando lo posible y lo deseable en un solo proyecto. Un proyecto compartido por todos y que hará que la Unión sea digna de ese nombre.

Muchas gracias.

 

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